Bolsas…son usadas para empacar muchas y variadas cosas. Comestibles, artículos, basura, hojas, cosméticos, ropa, lo que puedas mencionar. Vienen en plástico, cuero, tela y papel – algunas son lujosas y caras, mientras que otras son simplemente de papel. ¿Te acuerdas cuando chico llenabas una bolsa de papel de aire y luego la hacías reventar, especialmente detrás de otro chico en la escuela?

También podemos referirnos a esas bolsas que se forman debajo de los ojos por la pérdida de sueño y no dormir bien por muchas noches. Esto nos sucede a los padres cuando queremos enseñar y discipular a nuestros hijos y no vemos resultados positivos. Peor aún, vemos rebelión contra aquello en que creemos firmemente. Nos hace perder el sueño grandemente. Al menos, me ha pasado a mí. Evidentemente no aprendí la lección en Filipenses 4:6-7.

La semana pasada mientras almorzaba con Tim Wilson, padre de tres hijos ya mayores, me compartió una historia que se relaciona con este tema. Cuando sus hijos eran jóvenes Tim asistió a un retiro con algunos de sus hijos. Un hombre y su hija de 21 años eran los maestros durante el fin de semana del retiro. Durante las primeras tres sesiones del retiro, el padre enseñaba a los padres y la hija se encargaba de los hijos de los participantes. En la última sesión del retiro se invirtieron los roles.

El mensaje de la hija de 21 años a los padres fue de esta manera. Cuando era más joven ella escuchaba lo que el padre le enseñaba, pero no siempre lo aplicaba a su vida. Sin embargo, ella empaco mucho de lo que vio y escucho en su “bolsa mental”, a pesar de que no estaba viviendo su vida basada en esas enseñanzas. Solo cuando ya era mayor y en la Universidad fue que ella comenzó a reflexionar en las cosas que su padre le había enseñado. Comenzó entonces a “desempacar” todas las enseñanzas y aplicarlas en su vida.

Esta joven animó a su padre, Tim, y a otros hombres a no perder la esperanza cuando se entregan a tus hijos y por tiempo no ven el fruto de sus enseñanzas. Los animó a que estén firmes, que las enseñanzas no volverán atrás vacías, así como lo promete la Biblia. El mensaje es ser consistente en las enseñanzas, discipulado y servir como modelo a los hijos; porque, aunque los hijos no necesariamente los muestren en todo tiempo, lo más seguro lo estarán empacando en sus “bolsas mentales” y les será útiles n el tiempo preciso. ¿No nos recuerda esto lo que dice Proverbios 22:6? “Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán. (NTV)

Papás, escuchen y aprendan de esta hija joven y sabia de 21 años. El mensaje que me llega es que seamos consistente, a tiempo y en todo tiempo. Firmes y en firmeza, aun cuando no veamos resultados inmediatos. Entonces, te debes de preguntar: ¿Que estoy proveyendo que mis hijos estan empacando en la “bolas de sus vidas”? De la misma manera que eres cuidadoso de lo que empacan en su bolsa de merienda o almuerzo para la escuela, debemos de ser aún más sensibles a lo que guardan en sus “bolsas de la vida”. Mucho de eso tendrá un impacto de carácter eterno.

Entonces procede la pregunta: ¿Que hay en la bolsa de tus hijos?

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Bill C. Dotson
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Versión de la Biblia: NTV
Traducción y adaptación: Rafael Gutierrez, pastor.
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